Universidad de Costa Rica

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A modo de antecedentes y justificación

La Universidad de Costa Rica (UCR) busca avanzar en la comprensión y en el uso de un Lenguaje inclusivo con perspectiva de género y de diversidad sexual (LIGD) que exprese las dinámicas de trabajo y convivencia que ocurren en su cotidianidad en un marco de respeto a las personas, más allá de cualquier otra consideración.

La preocupación por incorporar el lenguaje inclusivo de género en los documentos oficiales no es nueva en la UCR. Quedó plasmada en el acuerdo del acta de la sesión 4814 del año 2003 que reza así:
“Incorporar el lenguaje inclusivo de género en los documentos oficiales de la Universidad, así como en producciones de cualquier otra índole que se elaboren en la institución” (UCR. Consejo Universitario, 2003).
Posteriores resoluciones de Rectoría de los años 2016 y 2017, apoyadas en políticas institucionales de no discriminación y de respeto a los derechos humanos (UCR. Consejo Universitario, 2011), han orientado a las instancias universitarias correspondientes a considerar a las personas transgénero en los formularios y documentos oficiales de la Universidad, con lo cual se agrega un nuevo aspecto al plural y complejo panorama de los géneros en los documentos escritos, (UCR. Rectoría, 2017).

Sin embargo, este marco normativo, no ha sido suficiente para impulsar su implementación. En la actualidad, se hace necesario, por un lado, buscar mecanismos para implementar esa política y, por otro, conocerla mejor para identificar las diferentes instancias encargadas de jugar un papel importante en dicha implementación.

Como Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM) nos han contactado de la Vicerrectoría de Vida Estudiantil, Vicerrectoría de Docencia, Escuela de Trabajo Social, Escuela de Salud Pública, haciéndonos preguntas puntuales sobre lenguaje inclusivo. Más recientemente, la Vicerrectoría de Investigación (VI) expresó su necesidad de capacitar, a su personal y a los comités editoriales de las revistas científicas que se encuentran en el Portal de la Investigación, en el uso de un LIGD . De modo que se manifiesta interés en mejorar la comunicación con el estudiantado y con otros actores internos y externos y, al mismo tiempo, necesidad de orientaciones específicas que puedan guiar este proceso.

Tal como también lo ha manifestado la VI, diversas instancias de la UCR conocen de demandas explícitas (aunque no sistematizadas) de grupos de diversidad sexual que reclaman y/o buscan verse reflejados en la documentación y los textos oficiales que se emanan y de los cuales, muchas veces, son personas destinatarias . De modo que, también, tenemos el reto de conocer qué implica, en cuanto a la expresión escrita del lenguaje en la UCR, la presencia de personas con distintas identidades y expresiones de género, así como orientaciones sexuales diferentes a las aceptadas por la cultura dominante. Buscamos otros modos de comprender, hasta ahora, la perspectiva de género en la Universidad e integrar a estas personas en una propuesta de uso de un LIGD para textos escritos. Esto en el marco de un problema mayor que es el sexismo en el lenguaje que abarca éste y otros aspectos que serán ampliados adelante.

Abordar esta situación es relevante a la vida universitaria. Creemos, en la línea de Cooper (1997), que el lenguaje es un poder que las personas utilizamos en las relaciones humanas y en aquellas en que media la necesidad de conocer e interactuar con el entorno, por lo que también el lenguaje debe ser objeto de atención y de planificación. Lo ha sido a lo largo de la historia con distintos propósitos ampliamente documentados y muchas veces conducidos por intereses políticos con fines hegemónicos.

Esto ha llevado al CIEM a plantear un proceso de investigación-acción que permita sugerir pautas para el uso de un LIGD inicialmente en los textos escritos de la VI y orientar procesos de capacitación en el tema.
Por otro lado, es fundamental que la UCR, un actor clave en el desarrollo del país, avance en la consecución de la equidad entre los géneros y el uso de un LIGD es un eslabón e indicador clave de ese avance.

De modo que se hace preciso retomar este desarrollo para dar cuenta de él con mayor sistematicidad y en el marco de las políticas de igualdad de género de la Universidad. Por ello se plantea esta investigación-acción que parte del conocimiento de las políticas universitarias de no discriminación por razones de sexo y de género, así como de normativas relativas al uso del lenguaje inclusivo de género. Al mismo tiempo, este trabajo echa mano del bagaje, teórico y metodológico, que se ha acumulado en las últimas décadas sobre este asunto en el campo de los Estudios de Género.

Lo anterior retoma una línea de trabajo que ha estado presente en el CIEM, aunque con escasa articulación de sus acciones y de modo, quizá, intermitente (Martínez Rocha, 2009).
El mayor reto para el CIEM será articular una propuesta de uso de un LIGD que no nos encierre en un esquema, sino que atienda a una realidad que está más allá del binarismo de género y de la concepción de que la diversidad sexual responde únicamente a las siglas LGTBI, tan conocidas.

Como Universidad nos toca abrirnos a la vida, ese entramado donde las personas interactuamos y tenemos derecho a ser libres y a elegir las opciones y los procesos que conforman nuestra subjetividad e identidad y, por supuesto, derecho a ser respetadas y nombradas a través del lenguaje.

En este proceso, muy posiblemente, encontraremos más preguntas que respuestas, pero, también, personas e instancias aliadas, dentro y fuera de la Universidad, para continuar la reflexión y las acciones.